Libertad Financiera
La Libertad que no sabes vivir hoy, tampoco sabrás vivirla cuando llegue.
La idea que tenía antes
La libertad financiera que estoy construyendo hoy no tiene nada que ver con la idea que tenía de ella hace algunos años. Antes, para mí, la libertad financiera era solamente invertir, ahorrar, construir patrimonio y aplicar todo lo que había entendido sobre cómo el ego puede llevarnos a malgastar dinero intentando llenar vacíos o sostener una imagen.
Entender eso cambió completamente mi relación con el dinero. Cuando dejé de actuar desde tantas necesidades inconscientes, me di cuenta de que podía construir libertad financiera mucho más fácilmente, porque ya no necesitaba gastar en cosas que realmente no quería. Y eso no era algo que me repetía para convencerme. Era algo que había encarnado.
Entonces empecé a invertir todo. Mi trabajo regular, mis inversiones, mi ganado, algunos proyectos que me generan ingresos pasivos… prácticamente todo lo dirigía hacia construir esa libertad futura. Pero sin darme cuenta, llevé esa disciplina hacia un estado demasiado rígido. o tal vez lo llamaría, como tener una sensación de hacer lo correcto y supuestamente alineado pero también una sensación de traición a una parte de mi o incompletitud.
Cada vez que quería comprar algo bonito, vivir una experiencia o simplemente disfrutar algo en el presente, algo dentro de mí decía:
“Eso puede esperar.”
“Valdrá más la pena después.”
“Ahorita hay que enfocarnos al cien por ciento en construir libertad financiera.” y si por instantes cedía a obtenerlo, mas adelante podría sentir una traición nueva, a otra parte de mí.
Y ahí fue donde entendí algo importante.
La libertad no puede vivirse solamente en el futuro
Me di cuenta de que la libertad financiera no empieza cuando llegas a cierta cantidad de dinero. Empieza en la manera en la que te relacionas contigo mismo HOY..
Porque si pasamos toda nuestra vida esperando el momento en el que por fin podremos sentir libertad, entonces probablemente nunca aprenderemos a vivirla realmente cuando llegue.
Entonces empece a hace algo diferente.
En primer lugar: Decidí empezar a pagarme a mí primero, pero no desde el ego ni desde el consumo impulsivo, sino desde la experiencia de empezar a encarnar la libertad financiera ahora mismo.
Entonces abrí una cuenta nueva y la llamé: Libertad.
No era una cuenta para construir libertad futura. Era una cuenta para empezar a vivirla. Y desde ese momento hice algo no negociable: el diez por ciento de todos mis ingresos iba primero ahí.
Cada cheque.
Cada ingreso.
Cada vez.
Antes de cualquier otra cosa, me pagaba a mí primero.
La diferencia emocional
Y aunque pueda parecer algo simple, emocionalmente cambió todo.
Porque cuando tienes todo tu dinero mezclado en una sola cuenta, empiezas a darlo por sentado. Desde ahí pagas deudas, viajes, comida, responsabilidades, gustos… todo sale del mismo lugar y pierdes sensibilidad sobre lo que representa.
Pero usar una cuenta creada específicamente para vivir libertad se siente distinto.
No es lo mismo comprar algo desde ansiedad o impulso, que hacerlo desde una cuenta que representa conscientemente el permiso de vivir.
Y ahí hice otra vez click.: las emociones importan muchísimo más de lo que creemos en nuestra relación con el dinero.
Libertad y disciplina
Y también entendí algo importante: la parte de mí que construye libertad financiera y la parte de mí que quiere vivirla hoy no pueden sabotearse entre sí. Ninguna puede traicionar a la otra. Ya no me traicioné nunca más.
Por ejemplo, si en mi cuenta de libertad ya usé dinero que acumulé para vivir una experiencia, comprar algo o simplemente disfrutar el presente, entonces acepto el límite de esa cuenta, porque si no me ajusta para otra cosa enseguida. No voy a sacar dinero de mis inversiones, de mi fondo de seguridad o del dinero destinado a construir mi futuro solamente para seguir satisfaciendo un impulso. Y eso cambia completamente la relación con el dinero.
Porque entonces incluso la libertad se vuelve consciente y disciplinada.
Ya no se trata de gastar sin medida ni de reprimirte constantemente. Se trata de aprender a habitar ambas partes con equilibrio. La parte que disfruta y la parte que construye empiezan a respetarse entre sí.
Y eso es poderoso, porque dejas de sentir que tienes que elegir entre vivir hoy o prepararte para mañana. Ambas cosas pueden coexistir sin destruirse mutuamente.
Entonces la disciplina deja de sentirse como castigo y empieza a sentirse como amor propio. Como una versión de ti cuidando a otra versión de ti. "Tengo a muchos Pablo que estoy cuidando, hasta en el amor" Y cuando eso ocurre, ya no construyes desde la ansiedad, construyes desde coherencia.
Y luego pasó.
Algo super valioso nació de todo esto: la constancia.
Porque independientemente de lo que pase afuera, yo sigo pagándome a mí primero. Sigo construyendo. Sigo sosteniendo la visión, sigo viviendo, sigo disfrutando, sigo siendo. Y poco a poco eso empieza a transformar algo mucho más profundo que las finanzas.
Empiezas a convertirte en alguien estable.
Afuera puede haber caos. Relaciones que terminan. Crisis. Miedo. Cambios. Pero cuando desarrollas constancia, hay una parte de ti que permanece firme.
Te conviertes en una montaña.
Y esa constancia deja de existir solamente en el dinero. Empieza a aparecer en todas partes:
en tus inversiones
en tus hábitos
en tu palabra
en lo que dices que harás
en la manera en la que te relacionas contigo mismo
Entonces la libertad financiera deja de ser únicamente una meta económica y se convierte en una forma de vivir.
Encarnar antes de llegar
Y bueno, se ahora que construir libertad financiera no significa sacrificar completamente el presente para salvar el futuro. Significa aprender a relacionarte conscientemente con ambos.
Porque la verdadera libertad no aparece mágicamente cuando alcanzas cierta cantidad de dinero. La verdadera libertad empieza cuando dejas de traicionarte mientras la construyes.
Y quizá eso es lo más importante que he aprendido: la libertad financiera no solo se construye. También se encarna.


Libertad Financiera
La libertad que no sabes vivir hoy, tampoco sabrás vivirla cuando llegue.
CRECIMIENTO PERSONALEXPANSIÓN
Pablo Serna
5/18/20264 min leer
