antes de leer Serns, quiero compartir desde dónde escribo.

¿Quién estoy eligiendo Ser?

Se que no somos algo fijo ni una identidad terminada. Y no me interesa definirme como alguien que “ya es”, sino como alguien que está eligiendo. Elegir implica responsabilidad, presencia y honestidad. Hoy estoy eligiendo vivir con más conciencia, decirme la verdad incluso cuando incomoda y no traicionarme por encajar o por miedo. No se trata de ser mejor que antes, sino de ser más coherente con lo que siento y con lo que hago.

Dónde estoy hoy

Hoy no me siento llegado ni resuelto. Me siento presente. Estoy en un punto donde ya no quiero correr ni escapar, pero tampoco quedarme estancado. Estoy aprendiendo a sostener lo que siento sin anestesiarlo y a moverme desde la elección, no desde la reacción. No todo está claro, pero ya no necesito que lo esté. Lo que sí tengo claro es que no quiero vivir desconectado de mí mismo.

El camino que elegí...

No tiene que ver con arreglarme ni con convertirme en alguien distinto. Tiene que ver con volverme más consciente de quién soy cuando nadie me está mirando. Es un camino que en psicología se conoce como individuación, pero no como algo teórico, sino como una experiencia encarnada.

La individuación significa dejar de vivir desde lo que se espera de mí y empezar a vivir desde lo que realmente soy, incluso cuando eso incomoda. Implica observar mis patrones, mis reacciones, mis heridas y mis contradicciones, no para juzgarlas, sino para integrarlas. Como lo planteaba Carl Jung, no se trata de eliminar la sombra, sino de reconocerla, porque lo que no se mira termina dirigiendo nuestra vida desde atrás.

Elegí este camino porque me di cuenta de que repetir lo mismo, aunque fuera cómodo, ya no me era suficiente. Preferí mirar hacia adentro, hacerme responsable de lo que siento y dejar de proyectar en otros lo que no estaba viendo en mí. No es un camino rápido ni fácil, pero es el único que me permite vivir con coherencia.

No lo elegí para sentirme especial ni para tener respuestas, lo elegí para hacerme cargo. Para dejar de huir. Para habitarme completo. Y aunque no siempre sé a dónde me lleva, sí sé que cada paso me acerca más a una vida vivida desde adentro, no desde el personaje. una vida Autentica.

La mierda interna

Prefiero llamarle así, sin adornos. No porque sea algo negativo, sino porque es real. Todos cargamos con pensamientos, impulsos, miedos y patrones que nos limitan, aunque a veces los llamemos de otra forma para que suenen mejor. Yo estoy comprometido con ver esa parte, no con rechazarla ni esconderla. Mirarla no me hace peor persona, me hace responsable. Porque lo que no se mira, se repite. Y lo que se mira con honestidad, empieza a transformarse.

El espejo y la Responsabilidad

Sé profundamente que las personas y las situaciones que llegan a nuestra vida funcionan como espejos. No para culparnos de todo, sino para mostrarnos algo que necesita ser visto. Asumir esto no es cargar con más peso, es recuperar poder. En lugar de preguntarme “¿por qué me hacen esto?”, prefiero preguntarme “¿qué me está mostrando esto de mí?”. Desde ahí, la responsabilidad deja de ser castigo y se convierte en libertad.

Por qué Serns para el Mundo

Serns no nació para enseñar ni para decirle a nadie cómo vivir. Nació como un espacio de expresión honesta, de reflexión y de conciencia compartida. Es un lugar donde escribo desde lo que estoy viviendo, no desde lo que creo que debería decir. Si algo de lo que hay aquí resuena con alguien, perfecto. Y si no, también está bien. Serns no busca convencer, busca acompañar.

Con el tiempo, y sobre todo desde mi propia experiencia, entendí algo importante: cuando una persona se permite mirarse de verdad, cuando deja de huir de sí misma y se atreve a ver su sombra, su ego y sus heridas, algo profundo se transforma. No porque el ego desaparezca —eso no ocurre— sino porque pierde poder. Y cuando el ego deja de dirigirlo todo, lo que empieza a nacer es alguien más compasivo, más amoroso y más alineado con la vida.

La individuación, el trabajo interno y la honestidad con uno mismo no crean personas perfectas, crean personas más conscientes. Personas que dejan de reaccionar desde el miedo, desde la carencia o desde la proyección, y empiezan a vivir desde la responsabilidad, la presencia y el amor. Y ese cambio, aunque es íntimo y silencioso, tiene un impacto real en el mundo.

Por eso Serns existe. No como un método, ni como una solución, ni como un camino único. Existe como un recordatorio de que no necesitamos huir, distraernos o anestesiarnos para vivir. Existe para acompañar a quien esté dispuesto a mirarse, a sanar, a hacerse cargo de sí mismo. No desde un instructivo, sino desde una experiencia real y encarnada.

Mi intención no es “mejorar el mundo” de manera directa. Ese nunca ha sido el propósito. El mundo mejora como consecuencia cuando las personas empiezan a verse, a amarse y a dejar de actuar desde sus heridas. Cuando alguien se vuelve más consciente, su forma de amar cambia, su forma de relacionarse cambia, su forma de estar en la vida cambia. Y eso, inevitablemente, se refleja afuera.

Serns está aquí para acompañar ese proceso. Para decir, sin imponer: esto es posible. Porque cuando la transformación ocurre de verdad, ya no hay marcha atrás. No por esfuerzo, sino por coherencia. Simplemente ya no puedes dejar de ver. Y cuando ves, vives distinto.